La televisión

“Como institución social, la televisión tiene la función de una droga. La única diferencia con otras drogas como la marihuana o la heroína es que no es vista como tal y que, en algunos países, está incluso financiada por el Estado. En mi opinión es sin duda ingenuo ver a la gente que ha sucumbido al alcoholismo o al abuso de la medicación o las drogas como enajenados pues no hay gran diferencia entre ellos y la mayoría del resto de la gente en la sociedad. Es toda la sociedad moderna en su conjunto quien suplica ser drogada. La necesidad de estar drogado es una de las fuerzas más poderosas en la sociedad actual. Los adictos literales pueden ser vistos como aquellos pocos en los que la naturaleza patológica de la necesidad de algún tipo de droga  de la sociedad se vuelve visible para todo el mundo. Deberíamos estar agradecidos a los adictos, porque el verlos podría ayudarnos a darnos cuenta de una patología subterránea de la psique colectiva a gran escala. La televisión es una gran droga para las masas, aunque no sea reconocida como tal y sea más aceptable socialmente. Las ideologías y el fundamentalismo (en todas las diferentes variedades en las que se presenta) son otro tipo de drogas muy diferentes.”

W. Giegerich

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